Según Soames, tras varias temporadas de vertiginosos stilettos, botas corsario altísimas ("vagina-high") y tiras por todos sitios, tipo bondage, el mensaje es: olvídate de lo más alto, las correas, la fiereza; ahora piensa en lo más bajo, en plano y cómodo.
No sólo han sido las trendsetters y sus botines de tachuelas de Isabel Marant (aquellas afortunadas que se hayan hecho con ellos) quienes han reflejado esta nueva onda, los diseñadores también se han hecho eco del asunto.
Así, Marc Jacobs para Louis Vuitton envió a sus modelos a la pasarela con zapatos inspirados en los Ugg, en los zuecos y en los "Wannabe Loafers" de Patrick Cox.
Pero, además, también está el retorno del tacón pequeño, el llamado kitten heel. El propio Marc Jacobs, Chloé, Marni o Missoni lo han usado en sus colecciones Primavera/Verano 2010, ya sea en modo tacón chupete, fino, cónico o robusto. E incluso Christian Louboutin, gran defensor del tacón alto, ofrece mini tacones.
Así que, ahora Clarks vuelve a ser fashion gracias a sus "Crepe Suzette Loafers", las botas tipo motorista son de nuevo un must-have y las desert boots (o, en su versión más española, las botas pisamierda) son las reinas de este otoño. Y, por supuesto, el tacón cubano vuelve a recuperarse como básico y es la elección para las mujeres que quieren ganar algo de altura, tener un toque trendy y no renunciar a la comodidad.
Para leer el artículo original, aquí.
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You can find the original article, by Gemma Soames at The Sunday Times, here.










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